Tolerancia, un atributo esencial del matrimonio

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La tolerancia es un atributo que exige de nosotras dar un extra, pero vale la pena, todo con la intención de aumentar el valor de tu amor. No puede faltar en tu vida, es la forma de respeto más Sublime, el verdadero amor incondicional.

¿Cansada de aguantar los defectos de tu esposo? ¿Sientes que el lazo está tan tenso que se puede romper? Es posible que tu nivel de tolerancia esté llegando al límite.

Tolerancia significa ver los aspectos negativos de la personalidad de tu pareja y poder aceptarle con sus fallos incluidos.

La tolerancia para darle vida al matrimonio.

En la vida conyugal es vital apoyar a tu esposo a pesar de las faltas de su carácter y no permitir que esas fallas se interpongan en el desarrollo de una relación.

La tolerancia implica no intentar cambiar a nuestra pareja, sólo porque creemos que nuestra propuesta es mejor o más valedera que las suyas.

Es allí que con cariño y paciencia se manifiesta el punto de vista personal. Promoviendo un cambio de paradigma para que la convivencia sea fructífera y feliz para los dos.

Ninguno es mayor que el otro, sino que se complementan para llegar a ser un equipo integral.

La tolerancia es vida para el amor.

La intolerancia juzga y rechaza, la tolerancia nos da la flexibilidad necesaria para crecer. Como un árbol cuando cede ante la brisa, pero no se rompe.

Para ser tolerante necesitas desarrollar tu empatía, con ella se te hace más fácil comprender al otro. Escucharlo y entenderlo es parte de una comunicación empática.

En una relación sana de pareja los dos hacen esfuerzo por el mutuo entendimiento, nadie anula, chantajean ni descalifica al otro.

Se trata de aceptarlo tal y como es, sabiendo que no puedes cambiarlo. Cada quien debe disponerse a realizar los cambios pertinentes.

No esperes que tu conyugue cambie ¿Qué tal si tú inicias? Siendo, más flexible, o propiciando nuevos escenarios en tu relación de pareja.

El aguante y la tolerancia son dos cosas diferentes

Aguantar se refiere a contener, sostener el peso de algo o alguien y por supuesto llegará el momento que se reduzcan las fuerzas y tengas que soltar ese peso.

Es allí cuando dices: “ya no aguanto más” y sueltas. Hoy pretendo correr el velo y revelarte ciertas verdades sobre la tolerancia que te ayudarán a cuidar tu vida y tu amor.

Por su parte, la tolerancia es la disposición a admitir en los demás una manera de ser, de obrar o de pensar distinta a la propia. Es ese grado de variación permisible de un estándar.

En medicina, tolerancia es la habilidad de resistir el daño que produce la exposición a una droga o virus.

Tolerancia en la mecánica, se refiere al grado en el que una máquina puede funcionar fuera de las condiciones ideales.

La tolerancia es una actitud del corazón que tiende a procurar la paz en la relación. Se trata del respeto integro hacia el otro, ya sea de sus ideas, prácticas o creencias, independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras.

Llegar a ese punto de entender y aceptar es una decisión, que de manera permanente debemos tomar. Te estoy hablando de admitir que somos diferentes, en muchas maneras y aun así nos amamos y podemos entender y aceptar.

Tres elementos fundamentales para practicar tolerancia

  • La humildad, el ver al prójimo, a tu esposo en éste caso, como esa persona especial que es el instrumento indicado para perfeccionar tu carácter.
  • Saber escuchar es otro hito clave para cultivar la tolerancia, escuchar con atención cuando te habla y valorar el mensaje que te están transmitiendo. Es lógico esperar recibir el mismo trato a cambio y en caso de no estar satisfechas, hablar sobre este tema suele ser la mejor opción.
  • Desarrollar una comunicación asertiva es el tercer elemento para que la tolerancia, dentro del matrimonio genere frutos dulces.

Respetando las diferencias por el bien común

Todos nos desarrollamos de manera individual y muy particular. Nadie corre la misma senda que otros en la vida, esa es la razón por que los puntos de vistas, prácticas y creencias son tan disímiles. Las diferencias pueden ser culturales, familiares, religiosas o simplemente de puntos de vista.

En casa de mis padres somos cuatro hijas, criadas bajo los mismos parámetros de valores pero todas muy distintas.

Soy la del medio, como por aquí la llaman “el relleno del sanduche” quizás la más callada o la seria, claro, no siempre. He tomado decisiones distintas a ellas, en muchos aspectos.

Mis hermanas se distinguen por ser la protectora, la conciliadora, la perfeccionista. Aunque siempre hay puntos donde todas convergemos.

Ese tipo de diferencias hace de la tolerancia la cualidad que nos ayuda a ser felices, dentro y fuera del matrimonio. También puedes leer “Cómo ser Feliz en el Matrimonio”

Si en un hogar con los mismos padres y situaciones muy parecidas hay tal diversidad, ¿Cuánto más en el matrimonio?

No se trata de aguante sino de tolerancia

No es aguantar lo inaguantable ni ceder hasta el punto de no reconocernos, pues esto nunca es bueno. Internamente sabemos cuándo alguien avasalla nuestros derechos, nuestra forma de pensar, nuestros principios, en fin nuestra tranquilidad.

Sólo hay que prestarle la debida atención esa voz de alerta interior.

No es conveniente perdonar las fallas de carácter o rebajar los estándares de comportamiento y nombre de la tolerancia.

Particularmente creo que más que brindarte una lista de lo que debes tolerar o no, parto del principio que son decisiones muy personales que cada una debe tomar.

Te invito que vayas a la Biblia, ella es el mejor instructivo donde podrás encontrar principios
de vida maravillosos.

Un gran error

Es el creer que todos deben comportarse en forma impecable, esperar perfección y ser demasiado rígidas nos llevará a una vida de amargura y soledad. Por la sencilla razón de que nadie es perfecto, nadie ha llegado a la estatura de la plenitud de Cristo y déjame decirte que nos incluye a ti y a mí.

Como nadie es perfecto es importante comprender la cualidad de la tolerancia para una vida más llevadera y poder cultivar relaciones sanas.

Según las Sagradas Escrituras ¿Qué es permisible aceptar y lo que no?

En la Carta a los Romanos encontramos una explicación detallada de lo que no puede haber en nuestros corazones, por lo tanto tampoco es tolerable.

Allí se especifica que no reine en nosotros el pecado, de modo que obedezcamos nuestras concupiscencias.

Tampoco que podemos convertirnos en instrumentos de maldad, sino ser instrumentos de justicia. Fíjate que no te habla de perfección sino de una continua decisión de hacer el bien.

Otro aspecto que no se puede tolerar, es el abuso y los maltratos de cualquier tipo. Si en tu matrimonio estás viviendo este tipo de escenarios, es importante que busques ayuda de un especialista para que te brinde herramientas para seguir adelante.

Es esencial alentar a los demás al arrepentimiento, aunque el juzgar no es opcional.

Juzgar no es opcional

Nadie nos eligió como jueces y carecemos de autoridad moral, recuerda que todos somos pecadores.
Quizás no fallamos como nuestro esposo, aunque sí lo hacemos en otras formas. Es posible que seamos impacientes o desordenadas, mientras él es demasiado perfeccionista o viceversa.

Es importante aprender a no colocar adjetivos negativos a tu pareja, ni emitir juicios de valor sobre sus emociones.

Puedes hablar con él del comportamiento que te desagrada y buscar la conciliación, sin sacar las propias conclusiones de sus motivaciones.

El equilibrio en todo

Tendemos a ser muy tolerante con los propios errores y críticos con los de los demás. Al respecto Jesús dijo: “¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Lucas 6:41.

Recuerda tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Además si siembras tolerancia y comprensión, es lo que cosecharás, aún más si eres la primera el brindar tolerancia dentro de tu matrimonio.

Consecuencias de la falta de tolerancia

Cuando no sabemos tolerar se propician escenas de falta de respeto muy frecuentes, cuesta pedir perdón. Entonces las ofensas y la agresividad entre la pareja son algo habitual, reinando el desánimo y frustración. Esos escenarios afectan a todos los miembros de la familia y a las personas que le rodean.

La Intolerancia puede producir situaciones que dañan los nervios, se pierde el interés en las relaciones, siendo ésta causa segura del divorcio.

¿Por qué soy intolerante?

El bajo nivel de tolerancia, por lo general se inicia en la frustración.

Ya sea por raíces de amargura, falta de perdón, heridas del pasado, temperamentos perfeccionista e insatisfacción, nos hacen intolerantes.

Descubrir el verdadero valor de la tolerancia y sus repercusiones positivas en todo nuestro mundo, es el primer paso hacia una mejor vida.

El segundo paso es hacernos consciente de cuál es nuestro nivel de tolerancia, para poder tomar las acciones necesarias para mejorar.

¿Ahora qué puedo hacer?

Si te resulta difícil tolerar a tu esposo, piensa en tres cualidades que ames de él y luego pregúntate: ¿vale la pena que esté comportamiento destruye nuestra relación?

Ten presente que nosotras también tenemos aspectos que a nuestra pareja no le agradan. Entonces antes de juzgarlo, evaluémonos a nosotras mismas y hagamos los cambios para mejorar.

Cuando el intolerante es mi esposo

Si te sientes herida por su comportamiento, expresa tus sentimientos sin juzgar su comportamiento.

Por ejemplo: “Me siento (coloca tu emoción) cuando tú (coloca la acción que tu esposo hace) me ayudaría mucho que (expresa una alternativa para manejar la situación).

Al respecto Romanos 14:19 nos instruye que nos hagamos contribuyentes de la paz y nos edifiquemos mutuamente.

Mientras que en Efesios 4 encontramos que debemos hacerlo con mansedumbre y humildad, éste dúo es magnífico para obtener la armonía en el hogar.

Juntos pueden mejorar la relación, ¿Qué tal si tú das el primer paso?

Se nos presentarán muchas ocasiones para contender pero, siguiendo las instrucciones divinas y aprovechando tus capacidades particulares puedes superar la mayoría de los conflictos.

La conciliación para nutrir la tolerancia en el matrimonio

Con el deseo de procurar la paz, puedes estar dispuesta a darle a tu cónyuge al menos el beneficio de la duda.

Te invito a que no le des cabida en tu matrimonio al egoísmo ni al orgullo. Aumenta la dosis de amor, enséñale a su pareja a ser humilde con tu ejemplo.

Una poderosa estrategia

Te sugiero pídele al Padre Celestial que te guie a toda verdad, que traiga a la luz de tus ojos sí tú has fallado y cómo. Entonces pídele que te perdone.

Luego pide que te instruya a cómo realizar las correcciones necesarias y tomes la decisión de actuar adecuadamente.

En el caso que te sientas muy herida por tu esposo por su falta de tolerancia, pídele a Dios que te ayude a perdonarle.

¿Qué te parece si sorprendes a tu esposo a tus hijos con gestos de tolerancia? Si te cuesta mucho te recomiendo que inicies con pequeños actos que aporten vida a tu amor.

Dios te bendiga en gran manera.

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