Cómo ser feliz en el matrimonio.

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Toda mujer quisiera saber cómo ser feliz en el matrimonio y es que la felicidad depende de muchos factores, pero el principal radica en nosotras mismas. Es fundamental reconocer que en el matrimonio es importante ser y sentirte feliz, como mujer, esposa y mujer de fe.

Conociendo la fuente de la felicidad de la mujer.

Desde niñas soñamos con el “príncipe azul” que nos hará feliz para siempre. Siendo ya adultas la frustración nos arropa cuando nuestros seres queridos, especialmente nuestros esposos no hacen nada para hacernos feliz

¿Te has sentido así?

Te tengo una noticia importantísima: el trabajo del hombre no es hacer feliz a una mujer, ni la tarea de la mujer es hacer feliz a un hombre. Entonces, ¿cuál es la fuente de la felicidad? ¿de dónde se puede extraer la felicidad?  ¿sexo? ¿chocolates?  ¿Amigas? ¿el silencio? ¿Bienes? ¿riquezas? Aquí te develaré enigmas importantes para ser feliz.

Para empezar, es esencial que internalices el hecho de que un hombre no puede hacerte feliz.

Él no puede cambiar cómo te sientes sobre ti misma, por mucho que él haga o deje de hacer. Así que, si buscas a un hombre que te haga sentir completa, estás librando una batalla perdida y posiblemente existe mucho sufrimiento en tu vida. Tú y yo somos un circuito completo, todo un sistema, en el plano espiritual podemos revelar luz sin otra persona, somos intuitiva y podemos guardar dentro de nosotras gran sabiduría, en fin, NO necesitamos a ningún hombre para ser feliz.

Déjame aclararte esta idea, no estoy desmeritando el valor del hombre ni pretendiendo apoyar el feminismo actual, simplemente digo que no necesitamos a nadie que nos haga feliz, es nuestra responsabilidad y de nadie más.

Aunque sientas que no es así en tu vida, no deja de ser cierto, fuimos creadas para dar y recibir, con un gran potencial. La cuestión es que no somos capaces de ver nuestra propia valía. De allí que hay muchas mujeres bellísimas, con fama o muchos títulos que siempre andan luchando con su autoestima.

Por lo general, buscamos llenar ese vacío o esa ausencia de felicidad con cosas exteriores, es más fácil dirigir la atención hacia afuera y buscar allí a quién o qué hacer responsable de nuestra felicidad, pero sólo tendremos sufrimiento, pues esa no es la fórmula. Justamente en el alma de cada mujer hay una luz inagotable, potencial impresionante que desconoce.

La razón por la que dudas de tu valor es porque no puedes ver la fuerza que fue depositada en ti por el Creador.

Una vez que reconoces tu luz y te unes con ella, viene la necesidad de proteger y mantener esa conexión. Esa luz proviene del Creador, es de Él y, por lo tanto, a Él debemos estar enchufadas para ser feliz; dedicar tiempo para conocer al Autor de tus días, oír su voz y dejar que su Espíritu te guíe, es la mejor forma de mantener la conexión. Cuando desarrollamos una dependencia de Él somos llenas de su amor, paz, gozo; ten en cuenta que todas nuestras necesidades emocionales, espirituales y hasta las físicas, Él puede suplirlas.

Se Feliz con tu esencia

Es allí cuando vivimos sin esperar nada de nadie.

Ni siquiera de nuestro esposo, porque ya hemos sido llenas del Amor Eterno. Por lo tanto, nos libramos de las expectativas que colocamos en el otro y vuelve a nosotras el control que habíamos cedido a los externos pues nuestra felicidad es sólo nuestra responsabilidad, de nadie más. Es vital reconocer el potencial personal. Que tú eres la causa, no el efecto. Que tú eres prioridad en tu vida.

Posiblemente en este punto te preguntes: ¿Cómo soy mi prioridad? ¿Qué tengo que hacer?

Pues honra tus propios intereses, pasiones, haz lo que disfrutas, deja de hacer lo que a otros le gusta, pero a ti no. No, no estoy hablando de egoísmo, sino de ordenar por grado de importancia todo en tu vida.

Te haces más atractiva cuando estás conectada a la luz divina y a tu valía personal, puedes disfrutar más cuando haces los reajustes necesarios de tus bienes y sus valores, siendo los menos importantes los que vienen de afuera.

Acceder totalmente al Creador por medio de su Hijo el Cordero Inmolado.

Esto te ayudará a lograr tu plenitud y eso es sinónimo de felicidad; al encontrarte contigo misma prestándole atención a tus deseos, necesidades, pensamientos e inquietudes, empezarás a disfrutar un sinfín de experiencias satisfactorias.

Como fuimos creadas para dar y recibir, una de las formas más importantes para ser feliz es dejar de preocuparnos y empezar a ocuparnos de las personas que nos rodean, por decisión propia no por obligación, ni por el qué dirán.

Se trata de compartir de lo que tienes, de lo que eres.

Al hacerlo sales de tu zona de confort y te preparas para ser mejor, porque las bendiciones vendrán de vuelta y duplicadas. Al compartir con otros te conviertes en su luz, estás trayendo el Reino de los Cielos a sus vidas y les estarás añadiendo felicidad.

Un aspecto importante a considerar, es que el adversario hace que el acto de compartir sea incómodo, porque él no quiere que seas feliz; entonces cuando sientas que tu cuerpo no quiere compartir es una pista para saber que es un acto verdadero.

¿Cuándo serás feliz?

  • Cuando estés satisfecha con quién eres como persona y estés conectada con lo eterno, te conviertas en prioridad para ti y reconozcas verdaderamente tu poder.
  • Acciones a ayudar a otros y alumbrarles la vida, cuando ya no reacciones a las circunstancias, sino que las provocas, cuando no permites que el miedo y las expectativas de terceros te dirijan, definitivamente serás feliz.

Parece imposible, pero no lo es.  No creas que necesitas ser perfecta para ser feliz, con cada paso que das reconociendo tu potencial, al conectarte a lo divino, al compartir con otros, estás labrando tu felicidad; cada paso y acción, son parte de tu felicidad.

Saber que hoy lograste lo que ayer no podías, que hoy compartiste algo, quizás no todo lo que querías dar, pero sí diste; hoy dudaste de ti, pero menos que ayer, eso también es felicidad.

Entonces te invito a que no lo veas como una meta demasiado alta, sino como una posible de alcanzar, porque dentro de ti está todo el potencial para ser feliz. Cuando te conectas a la fuente divina y recibes de allí lo que necesitas, traerás luz a tu matrimonio.

El sufrimiento perderá poder y estarás aportando tu felicidad que junto con la de tu esposo, construirán la felicidad conyugal.

¿Qué opinas te atreves a empezar a partir de hoy a fomentar tu propia felicidad?

¿Qué aspectos se te haría más fácil realizar para ser feliz y qué crees que será lo más difícil?


Articulo escrito por la Pastora y escritora Ethnain Lisett González, Puedes ver sus redes sociales aquí Facebook Instagram

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