Cómo perdonar a los padres

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Perdonar a los padres es un asunto que se ha debatido muy poco, en pocas ocasiones he escuchado mencionar el tema. Perdonar a los padres es casi un tema olvidado en el mundo donde nos toca transitar temporalmente.

Y la realidad es que necesitas  perdonarlos sin importar el motivo, porque así lo requiere tu vida espiritual.

Tal vez sientas que no tienes nada que perdonar, o quizá hay mucho que sanar. Pero justamente SIEMPRE tenemos que perdonar por más insignificante que parezca la falla, hay que hacerlo, debes estar limpia de toda angustia hacia tus padres.

Por esta razón decidí escribir este artículo, para que juntas podamos analizar el por qué hay tanta dificultad al perdonar y más aun tratándose de los padres.

El rol de los padres

Al llegar a este mundo, el primer contacto familiar que tenemos son los padres y allí comienza toda una aventura, tanto para ellos como para sus hijos. Se inicia un vínculo importante para la vida de todo Ser que caminará por la tierra.

Cuando pensamos en un padre y una madre inmediatamente viene una imagen de contención y amor. Los padres deberían ser un refugio para todos sus hijos.

El rol de los padres en la vida de los hijos es tan necesario como fundamental para el desarrollo social, físico, intelectual y espiritual. Ya que tendrán un gran impacto en los adultos del mañana.

Por este motivo siempre fijamos la mirada en “como deberían ser” los padres. Y en muchos casos esas expectativas son logradas. Llegando ser padres presentes que brindan amor y cuidado, padres que saben de límites y disciplina sin ningún tipo de agresividad. Padres que son servidores del Señor y enseñan con sus ejemplos.

Lo cierto es que,  como toda área de la vida tenemos un ideal que satisfacer, solemos comparar a nuestros padres cuando oímos sobre otros, analizamos que cosas les faltan y que cosas nos gustaría que dejaran de hacer. Y así terminamos cayendo en la frustración como hijas.

Cuando no cumplen con ciertos estándares que para nosotras es importante, y resalto esto porque no existe una lista de requisitos para cumplir a la hora de ser padres, sin embargo como hijas queremos ciertas cosas.

Para comprender  y saber manejar este tema debemos centrarnos en la única verdad, la Palabra de Dios.

Qué nos dice Dios sobre los Padres y perdonarlos

El Señor siempre ha sido muy claro con sus mandatos, y ha destacado a varios en sus Escrituras. La importancia de los padres no ha sido una excepción.

Veamos y examinemos algunos y te animo a que los lleves a tu cotidianidad.

“Hijos, sed obedientes a vuestros padres en todo, porque esto es agradable al Señor” Colosenses 3:20

La obediencia es una característica virtuosa que nos ha dejado Cristo como legado, pues él ha sido santo y obediente, cuanto más nosotras que somos pecadoras necesitamos serlo, y el primer lugar donde aprendemos a ejercer la obediencia es en nuestros hogares desde pequeñas con nuestros padres.

En ocasiones es difícil, porque hay ciertas reglas con las que podemos estar en desacuerdo, pero no es motivo para desobedecer y rebelarnos.

Lo importante es que puedas ser una conocedora de la Palabra de Dios y hablar con tus padres y si por alguna razón son personas de poco dialogo, habla con el Señor que está dispuesto a oírte, cuéntale tus inquietudes, que él se encargará de transformar corazones y generar un ambiente para que dialogues con tus padres.

“Cada uno de vosotros ha de reverenciar a su madre y a su padre“ Levítico 19:3

Cuando mencionamos reverencia entendemos que se trata de respeto y admiración, Dios es claro, nos manda amar y respetar a nuestros progenitores.

Sin importar que hayan cometido, debemos demostrar reverencia ante ellos.

La relación padre e hijos es muy similar a la que tenemos con Dios, la única diferencia es que Dios es santo y nuestros padres pecadores como nosotras y es con esos ojos que debemos mirarlos, como padres pecadores que cometen errores, debemos verlos como Dios nos ve.

Con ojos de misericordia y amor, demostrando respeto y admiración. Recuerda, no se trata de nosotras, ni de nuestros padres, sino de lo que Dios nos manda a hacer.

 “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da.” Éxodo 20:12

Habrás escuchado muchas veces este versículo, es el más conocido tratándose de padres, uno de los mandamientos que ha dado Dios a su pueblo de Israel.

Honrar a tus padres es algo sencillo si son de los que cumplen con esos ideales que mencionábamos al principio. Pero Dios nos manda a ir más allá, a honrar a pesar de…

Si analizas bien, el Señor no te dice que honrarás a tus padres mientras sean buenos contigo. Es claro diciendo que DEBES HACERLO, para que tengas una larga vida aquí en la tierra y por supuesto que seas recompensada en la eternidad, porque de eso se trata, la recompensa que Dios tendrá para ti cuando note que has hecho lo que te manda.

Cuando comenzamos a comprender que no lo hacemos porque sean nuestros padres o porque necesito sentirme bien ante Dios, sino porque es Dios quien me ha mandado y quiero complacerlo y agradarlo en todo, es allí donde las cosas comienzan a fluir y cada vez que haga su voluntad estaré gozosa.

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; Colosenses 3:23

¿Por qué es difícil perdonar a los padres?

Como humanos tendemos a fijar la mirada en el hombre, en quien está al frente, ya sean líderes, pastores, grandes profesionales, etc; y los padres no quedan fuera de esta lista.

Es un acto que si bien sabemos que está mal, nos cuesta corregirlo, lo triste es que cada vez que idealizamos a alguien terminamos defraudados de alguna u otra manera, en mayor o menor escala de decepciones, pero decepción al fin.

Con nuestros padres es exactamente igual. Creemos que deberían ser los que no se equivocan, los que tienen todas las respuestas, los que siempre estarán en momentos de inquietud.  Los que jamás nos van a herir, porque “son nuestros padres, deben ser perfectos”.

La realidad es que así como hay padres que son exigentes al  extremo con sus hijas, nosotras también podemos serlo con ellos.

Debes comenzar a mirarlos como personas comunes que van a errar, así como tú. Son tus padres, pero eso no les da un título de perfección, te van a lastimar, quizá ofender o cuantas otras cosas terribles más.

No los tengas en un pedestal, “pero ¿cómo? ¿No debo honrarlos?” ¡Claro que si! no obstante debes ser  consciente que estarán en falta, así como todos los que caminamos por este mundo de pecado.

Chicas cuando recuerden esto será tan leve perdonar a sus padres, porque practicarán la misericordia que Dios tiene para con nosotras, cada vez que erramos él no nos condena, más bien nos llama al arrepentimiento.

Hay otra idea muy errónea que causa dificultad a la hora de perdonar a los padres y es que creemos que son superiores a nosotras y jamás necesitarán nuestro perdón.

Cuando en realidad también son nuestros hermanos en Cristo y como mencioné con anterioridad, pecan y ante los ojos de Dios somos iguales, por ende no creas que no necesiten de tu perdón.

Tampoco esperes a que te lo pidan, solamente debes perdonarlos;  cuando estés lista y vacía de rencor, cuando hayas depositado todo en Jesús y el haya curado ese dolor.

También puedes leer Como vivir el Sufrimiento sin morir en el intento

Para tener en cuenta:

Nuestros padres son personas que también traen heridas, quizá sin sanarlas. También los han lastimado a lo largo de sus vidas.

Han crecido en otro tiempo y espacio, en otros contextos, con otra educación (tal vez ni siquiera han tenido alguna)

Tienen otra edad y ven el mundo con otros ojos y si eres madre, te va a pasar, vas a fallar en oportunidades; porque serás muy distinta a tus hijos y ellos esperan algo más de tú.

Los padres fallan y algunas veces depende de nuestra percepción, pero es nuestro trabajo como hijas de Dios amarlos y perdonarlos, sin importar los actos.

Y me puedes decir  “¡pero tú no has vivido lo que yo viví!”  “¡Lo que me hizo mi padre fue terrible!” “¡es imperdonable!”, y si tienes razón en algunas partes, no puedo sentir lo que has vivido, o imaginarlo siquiera.

Pero sí puedo decirte que Dios no te soltará aun cuando tus propios padres te desprecien, te lastimen o te hagan a un lado

Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. Salmos 27:10

Por más terrible que sea tu situación con tus padres, no debes guardar odio ni rencor hacia ellos, mi consejo es que batalles en oración para morir a esos sentimientos que no vienen de lo alto y que los puedas perdonar.

Que Dios te dé el don de perdonar y honrar a tus padres, pero sobre todo que sane tus heridas para que seas de gran testimonio. Bendiciones

 

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