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Reavivar la Fe

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Reavivar la fe, quizás en algún momento de tu vida has experimentado u oído sobre la necesidad de reavivar la fe, ya sea porque existe un desánimo espiritual, o simplemente hay deseo de alimentarla aún más.

Para reavivar la fe se necesita disciplina y voluntad. Estamos hablando de reavivar, aumentar, alimentar aquello que no queremos que se acabe. De nosotras depende decidir y actuar;  aun cuando nos encontremos desmotivadas.

Hablemos de fe

Creer es considerar una verdad, confirmar algo verdadero por medio de pruebas y argumentos, donde llegamos a la conclusión que algo existe y funciona.

Cuando creemos en algo o alguien, estamos seguros y confiados, pero siempre guiados por “evidencias”.

Resulta que la Fe cristiana es creer y confiar sin procurar esas evidencias o pruebas.

La fe es despertada y reavivada por medio del Espíritu de Dios en nuestras vidas, es decir no es por mérito nuestro sino, que por obra del Señor.

Cuando estamos dispuestas a conocer a Dios iremos adquiriendo fe y confianza en él. Tampoco necesitamos explicaciones y pruebas, pero sí,  un profundo sentir.

Como nos menciona el Apóstol Pablo en 2 Corintios 5:7 “vivimos por fe, no por vista” nos es muy claro; necesitamos CREER profundamente sin requerir evidencia alguna.

¿Cómo sé si necesito reavivar la fe?

Es fundamental identificar si nuestra espiritualidad está en riesgo, si se está apagando o durmiendo, en ocasiones podemos notar y en otras no, así que aquí va una ayudita para estar atentas.

Necesitas Reavivar tu Fe cuando:

  • Pasas más de un día sin hablar con Dios.
  • No hay concentración en tus oraciones.
  • Postergas tu lectura diaria de la Palabra.
  • “Disfrutas” de otros pasatiempos más que tu devocional.
  • Te reúnes frecuentemente con personas que no te edifican.
  • Dejas de consumir contenidos que honra a Dios.
  • Vas a la iglesia por “compromiso”
  • En tus planes no incluyes a Dios.

Ahora que pudiste examinar tu fe y ver en que situación te encuentras, te invito a que desglosemos estos puntos mencionados y busquemos como mejorar.

Pasar más de un día sin hablar con Dios:

Primero es necesario entender que el “no tener ganas de orar” es muy común y no debería llenarte de culpa.

Orar es una acción no como cualquier otra, pero un acto en fin, donde implica dejar de hacer algo para ir a los pies de Dios.

En un mundo perfecto no existiría la desmotivación a la hora de orar, sino que estaríamos en constante comunicación con nuestro Padre, pero lamentablemente vivimos en una tierra de pecado. Por eso, hay momentos que no sentimos ese ánimo.

Por este motivo hay que tomar una DECISIÓN, que nos lleva morir la carne e ir a orar a pesar de no estar del todo dispuestas y decidir hablar con Dios aunque no te sientas bien.

Analicemos desde otro lugar, tu vínculo con Dios debe ser tan íntimo como tu relación con tu esposo, padres, hijos y amigos.

Imagínate que te levantas un día y dices “hoy no tengo ganas de hablar con mi  esposo” pero él está allí, rodeándote, viviendo en el mismo hogar; que además quiere y anhela hablar contigo.

No obstante, tú no lo haces porque no sientes la necesidad, eso es poco frecuente; solo en casos muy puntuales he oído de matrimonios que no se hablan por algún tema en particular.

Sin embargo, cuando te sientes así no dejas de hablar con tu familia y tus seres amados, la rutina te lleva a hacerlo.

Con Dios es exactamente igual, es una RELACIÓN; debes hablar con él de manera diaria, pero no porque debes complacerlo, sino porque realmente necesitas llevar a él todas tus situaciones desde las más bellas a las más difíciles.

No esperes “sentir las ganas de orar” porque si estás fría espiritualmente quizás nunca llegue, debes accionar.

Estoy segura que no esperas que se despierten las ganas por medio de un milagro para ir a trabajar o realizar tus quehaceres domésticos, sin embargo lo debes hacer, es tu rutina y una vez que la finalizas, estoy completamente segura que te sientes muy satisfecha. Créeme, si actúas de esa manera en el momento de hablar con Dios tu fe comenzará a ascender.

No hay concentración en tus oraciones:

Para no caer en esta situación debes reconocer con quién estás hablando, meditar en ello para luego comenzar a orar.

Es importante que entiendas la dimensión y grandeza de Dios, te estás dirigiendo al Rey del universo y creador de todo.

El mismo Jesús lo hacía cuando oraba y enseñaba como hacerlo… Lo reconocía como Santo en su totalidad. (Mateo 6:9)

También es importante que seas una mujer precisa y concreta a la hora de orar, no te enredes mucho, ve directo; el Señor sabe  lo que necesitas y por lo que estás atravesando (Mateo 6:7)

Cuando intentas llenar tu oración de palabras (porque te han enseñado que así se debe orar) es muy probable que te desconcentres y olvides por completo los motivos que te llevan a hablar con Dios.

Postergas la lectura diaria de la palabra:

Cuando estamos desanimadas lo primero que hacemos es postergar, esquivar ciertas actividades  que sabemos que debemos cumplir.

La procrastinación puede ser tu peor enemiga si la haces parte de tus días grises.

Puede hacer de ti una persona sin propósitos, es por eso que una vez más debes vencer ese deseo de estar haciendo cualquier otra cosa con tal de no asumir tu responsabilidad, como es en este caso reavivar tu fe escudriñando la Palabra de Dios.

Quiero recodarte lo afortunadas que somos de tener la posibilidad de leer las Escrituras porque en tiempos pasados no todos gozaban de una Biblia y en la actualidad muchos cristianos son silenciados.

¡qué importante poder sacar provecho de tan bella bendición!

Te animo a reflexionar en los siguientes pasajes:

“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12

“La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.” Salmos 119:130

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17

Existen muchos versículos acerca de la Palabra de Dios, pero hay uno en particular que me ha ayudado mucho y es cuando el diablo quiere tentar a Jesús allí en Mateo 4.

Cristo muy claro, expresa que no solo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que salga de la boca de Dios.

Nos está enseñando que la Sagrada Escritura es vida y alimento para nuestro espíritu. Eso debería ayudarte mucho a la hora de comenzar a leer, te debes recordar a ti misma  que vas por alimento para satisfacer tu fe y aumentarla con éxito.

“Disfrutas” de otros pasatiempos más que tu devocional:

Tener hobbies no está mal, un momento de esparcimiento es necesario para el cuerpo y la mente.

Pero cuando esos pasatiempos opacan tu instante a solas con Dios se convierte en un grave problema.

Cuando prefieres y eliges estar en otras actividades antes que estar con nuestro Padre Celestial. claramente tu fe está en riesgo y eso te lleva a estar fría espiritualmente.

Pero también es peligroso que estés en medio de tu devocional anhelando estar en otro lugar con otras personas, en mi opinión, ambas son terribles, tanto disfrutar de otras actividades más que el devocional como hacer el devocional pensando en otros asuntos.

Mi sugerencia para que comiences a deleitarte en los momentos de reunión con Dios, es que inicies con calma, que no sea un momento de padecer sino más bien de disfrute, de aprendizaje y de absoluto amor.

Que vayas con un corazón hambriento de Cristo y que en ese rato puedas desconectarte de todo para dedicar unos minutos al Señor.

Te recomiendo que elijas un rincón agradable, un horario donde no haya tanto ruido, que decores ese sector con versículos (tus favoritos, aquellos que te gustan) y recordatorios, coloca esa alabanza de fondo que tanto te llena y  comienza a disfrutar de esas citas maravillosas con ÉL.

Te reúnes frecuentemente con personas que no te edifican:

Este  punto es muy necesario tener presente, por eso inicio con lo que nos dice la Biblia

“El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado”

Proverbios 13:20

Soy de las que piensa que es necesario conocer a gente sin fe. ¿Qué? No es lo que el versículo acaba de decir.

No, es verdad pero esos “necios “necesitan de alguien que les predique el evangelio, muchas veces seremos la única iglesia a la que se acercarán.

Recuerda que Jesús ha compartido tiempo con publicanos y estafadores. Él ha venido por pecadores al arrepentimiento y no por justos, ten presente eso.

Pero gran parte de todo en esta vida debe tener cierto equilibrio, debes analizar quienes te rodean, si son personas que no siguen una fe, ¿Qué haces con ellas? ¿buscas acercarlas al Reino o te están restando ganas y voluntad?

Una vez oí a un pastor decir “la fe cuando se une con más fe logra mover el Reino” eso me impactó mucho y lo he recordado desde entonces.

Podemos lograr mover el Trono cuando la fe crece en abundancia, y eso lo conseguimos cuando nos reunimos con personas que nos bendicen y edifican de gran manera. Comienza a examinar tu entorno.

Dejas de consumir contenido que honra a Dios:

Aquí quiero detenerme un instante para contarte acerca de mí historia con este tema.

Cuando más desmotivada me encontraba en la fe era en el momento en que entraba YouTube o Instagram y  el inicio solo aparecían puros chismes y tutoriales de maquillajes o recetas.

A ver algunas cosas no está mal, pero opacaban buenos contenidos que me irían a edificar y ayudar a la hora de reavivar la fe, así que un día batallando en oración Dios me reveló la necesidad de comenzar a consumir todo aquello que venga de lo alto.

Comencé a eliminar y dejar de seguir cuentas que no sumaban a mi creencia y aposté a contenidos cristianos que me han ayudado muchísimo, me han motivado a querer más de Dios y menos de mí. ¡Eso es maravilloso!

Hoy mi inicio en las redes me invita a llenarme más de luz. Así que quiero animarte a que comiences a dejar de lado contenidos que no honren a Dios y que comiences a edificarte con aquello que le agrade a él y te inundes de paz.

Asistes a la iglesia por compromiso

Suele paras que personas o incluso nosotras podemos llegar a vivirlo, que vamos a la iglesia sin sed del agua viva, sin entender lo afortunadas que somos al formar parte del cuerpo, peor aún es alejarse y dejar de congregarse. 

Alejarte solo hará que el mundo te atrape y seduzca con todo aquello que es temporal, y lo que necesitas es de lo eterno.

Lo ideal sería busca ayuda, hablando con líderes y tu hermana amiga, somos hijas del Altísimo y estamos para ayudarnos entre todos

“De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.”

1 Corintios 12:23

Comprende que formas parte de la novia de Cristo, a la que con ansias espera su regreso, concéntrate en eso, mantén el foco en Jesús y que tus visitas a la iglesia sean con gozo y entusiasmo.

En tus planes no incluyes a Dios:

Una manera de identificar que necesitas con urgencia reavivar tu fe es cuando ya no incluyes a Dios en tus proyectos, ya sea porque se te olvida o no crees que sea tan importante.

Lo cierto es que la Palabra una vez más es muy clara “encomienda a Jehová tus obras, Y se realizarán tus proyectos.” Proverbios 16:3

Esto no quiere decir que si pones a Dios en tus planes saldrá todo como lo esperas, por lo contrario; Cuando colocas tus obras en las manos del Señor estás dispuesta a alinearla con su propósito y voluntad.

De eso se trata, de entregar todos tus sueños y lo que tienes pensado hacer para que él pueda dirigirte. No olvides que todas las cosas ayudan para bien.

Comienza a incluir a Dios poniéndolo en primer lugar como él se merece, lo demás vendrá por añadidura (Mateo 6:33)

Para concluir, reavivar la fe debe ser tarea nuestra, examinarla a diario, analizar cómo nos encontramos y que podemos hacer al respecto.

NO TE DEJES  ENFRIAR.  Necesitas alimentarte en todo momento para enaltecer el espíritu. ¡Estemos a la altura del Señor! Bendiciones.

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3 comentarios

  1. Luzmila Arroyo de Romero on

    Excelente mensaje. Es cierto que en ocasiones pasa desapercibido el decaer en la fe, muchas veces por desánimo, pero es tiempo de reavivar todos los días nuestra Fe. Bendiciones

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