Elementos básicos para vivir con propósito en Dios

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Todas nos hemos preguntado como vivir con propósito en Dios o cuál es nuestro propósito de vida.

Hemos sido creadas para vivir con propósito en Dios, para un fin determinado, nada en nuestra vida es casualidad. Lamentablemente muchas de nosotras vivimos sin apreciar nuestro valor o desconociendo el plan divino individual, el cual aporta un peso significativo a la vida y el desempeño personal.

Una mujer con propósito es la que se ha encontrado y sabe quién es en Dios, para así poder cumplir el
fin para el cual has sido creada.

Nuestra identidad viene del Creador, sólo quién nos formó puede saber a la perfección nuestro propósito.

Encontrarse a sí misma, se trata de ser consciente de los aciertos y desaciertos propios; procurando
superarlos de la mano del Altísimo.

Cuando sabemos quiénes somos, nos valoramos y se hace más efectivo el trabajo personal, el que se
amerita para desarrollar las capacidades pertinentes para llevar a cabo los propósitos divinos.

Al reconocer que Todopoderoso es el dador de la vida y que sin Él estamos pérdidas, es el primer paso
para conocer y nutrir nuestra identidad.
Por otro lado, cuando desconocemos nuestra identidad se genera dentro nuestro un vacío inmenso que nada lo llenará.

Saber quiénes somos y para qué llegamos a éste mundo es fundamental.
Es una labor a la que hay que dedicarle tiempo y esfuerzo pues en el día a día se escuchan muchas voces tratando de encasillarnos en parámetros cuya intención es alegarnos del destino maravilloso que está preparado para cada una de nosotras.

Entonces, ¿cómo puedo conocer mi identidad?

Aquí te dejo 4 elementos básicos para vivir con propósito.

1. Tener identidad Celestial para vivir con propósito en Dios

La pregunta es: ¿Cómo se obtiene la identidad celestial? Teniendo una relación directa con el Supremo, a través de su hijo. En Juan 16:26-28 se nos revelan tres verdades sobre el Padre Celestial y sus hijos.

Aquel día, ustedes le pedirán en mi nombre; y no digo que yo voy a rogar por ustedes al Padre, porque el Padre mismo los ama. Los ama porque ustedes me aman a mí, y porque han creído que yo he venido de Dios

De los versos antes mencionados, se puede extraer tres aspectos claves para vivir con propósito en Dios, ellos son:
A. Dios es nuestro Padre.
B. Somos sus hijas porque hemos creído en Jesucristo.
C. Él nos ama.

Lo voy a personalizar:
A. Dios es mi Padre.
B. Soy su hija porque he creído en Jesucristo.
C. Él me ama.

¡Que maravillosa revelación! Ya somos amadas, solo hace falta que nosotras deseemos acercarnos al
Padre Eterno.

El dador de la vida, el Amo y Señor del Universo nos ama, conoce nuestro nombre, nos formó en el
vientre de nuestra madre y desea tener una relación cercana contigo y conmigo. ¡Extraordinario!

¿Ya puedes decir; Dios me ama, soy su hija, Él es mi Padre?

2. Ser su hija, para vivir con propósito en Dios.

Pídele al Padre Celestial por los méritos de Jesucristo, que te haga su hija.

Es muy frecuente encontrar personas que ya le han pedido al Padre Eterno que los haga sus hijos, pero
no viven como hijos. En otras palabras, es esencial que te creas hija y desarrolles una relación con tu
Padre.

En Gálatas 4:6 dice: y por cuánto sois hijos, Dios envío a sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Abba: se refiere a intimidad, ¡amado papá! Sólo cuando tenemos confianza y acercamiento con el Padre le podemos decir: ¡papito!

Es allí cuando disfrutamos de su presencia y le conocemos más y más.

Padre: es una figura de autoridad que te da protección y seguridad.

Romanos 8:15 cita: Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que nos hace hijo de Dios diciendo: ¡Abba Padre!

¡Que bendición! Ya no somos esclavas del miedo ni de lo que los demás dicen de ti, eres hija del
Todopoderoso.

Entonces ser hija es vivir en libertad, estar convencidas de Su amor y redención para nosotras. El miedo ya no tiene poder sobre nosotras, las cadenas han sido rotas, sólo sus cuerdas de amor nos
rodean.

Por mucho que el Todopoderoso tenga para ti y para mí, es preciso creer para que su palabra se haga
vida en nosotras.

3. Creer es fundamental para vivir con propósito en Dios.

Un punto importante es creer que somos sus hijas. Creer cada palabra que ha dicho, y que siguen
siendo efectivas.

Creer lo que dice en su palabra, por encima del miedo, de las creencias personales, de lo que dice el
enemigo de nuestras almas. Sin importan lo que ven tus ojos físicos, ten presente lo que die la Palabra de Dios

Recuerda:
A. Dios es tu Padre.
B. Eres su hija porque has creído en Jesucristo.
C. Él te ama.

Cuando vengan esos pensamientos dañinos, tú puedes combatirlos como hizo Jesucristo, diciendo
¡Escrito está!

Y ¿Cómo podemos hacer estas afirmaciones si no conocemos lo que Él dice?

4. Vivir con propósito se alcanza estudiando la palabra de Dios y buscando su presencia le conocemos.

Así sabremos cuál es nuestra identidad pues tenemos Su ADN.

Puedes crear un plan de lectura diario, analizar y memorizar las Sagradas Escrituras. Acompañado de un tiempo de oración y alabanzas al Padre Celestial por sus bondades. Le puedes hablar sobre tus
preocupaciones, proyectos y anhelos.

Cada vez que estamos delante de la presencia divina, conocemos más a nuestro Padre, es allí cuando
vemos nuestra imperfección, despertándose la necesidad de cambiar para ser más como Él.

Es fundamental reconocer el propósito por el cual estamos en este mundo.

Efesios 1:5-6 dice que: nos había destinado a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, hacia el cual nos ordenó, según la determinación bondadosa de su voluntad. Esto lo hizo para que alabemos siempre a Dios por su gloriosa bondad, con la cual nos bendijo mediante su amado Hijo.

Somos hechas sus hijas para la alabanza de Su Gloria, su gloria, no la nuestra. Él quiere que su amor
llegue a todos y es por medio de nosotras que se hará posible, somos sus instrumentos. Tú y yo
podemos ser el reflejo del Padre en la tierra.

Toda mujer posee talentos y cualidades muy especiales que debe desarrollar. Aprovechemos el
potencial que el Creador nos entregó y vivamos a plenitud.

El apóstol Pablo dijo que somos coherederas de la gracia divina ¡Qué gran privilegio! Ya no hay que
esperar que nos aprueben ni acepten; tenemos la gracia del Todopoderoso y es más que suficiente.
Es tiempo de sacar provecho de ésta gran oportunidad, somos mujeres escogidas con propósito
definido.

La identidad nos habilita para ser testimonio viviente del poder de Dios.

Sus bendiciones son la muestra de Su poder. Nuestra propia vida, con sus altos y bajos, pueden
manifiestar el amor, gracia y favor del Todopoderoso.

Cuando dejamos que el Espíritu Santo trabaje en nosotras, haciendo lo que es agradable y perfecto, nos convertimos en la evidencia más grande del poder de Dios.

Es allí cuando todo argumento humano, toda creencia limitante y paradigmas cultural queda sin efecto,
pues están frente a nuestra propia experiencpia con el Creador.

Oración: Amo y Señor del Universo gracias por crearme, por la obra redentora que hizo Jesucristo en el
calvario, pues ahora soy tu hija. Te pido ayúdame a reconocer el propósito que tienes para mí, mi deseo es parecerme a ti y ser instrumento de tu amor.

Puedes leer, conociendo la Fidelidad de Dios.

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2 comentarios

  1. Salgo de aquí súper estimulada. Que grandeza ser la hija de Dios! Gracias por tan impactante artículo 🙏🏻✨

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