Identidad en la mujer

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Identidad en la Mujer

Como mujer es importante que tengamos clara nuestra identidad,

Más ahora, donde actualmente vemos muchos conflictos que agobian al mundo y la mayoría se deben a la falta de identidad.

Como mujer e hijas de Dios sabemos que nuestra identidad está basada en la Palabra y la podemos encontrar en Cristo quien nos dejó un modelo a seguir, pero a veces solemos olvidarlo.

Cuando tienes una identidad clara y convicciones establecidas no hay argumento que te haga dudar. Pero si tu identidad no está definida y tus convicciones firmes, entonces cualquier engaño te hará vulnerable.

¡Eres todo lo que Él dice que eres!

Es por eso que quiero compartirte una lista de cosas que el Señor dice que eres.

Eres amada

Pues Dios te amó tanto que dio a su único Hijo, para que creyeras en él y no te perdieras, sino que tuvieras vida eterna. Juan 3:16.

¿Algunas vez te has preguntado qué es lo que más le agrada a las mujeres escuchar y saber?

De acuerdo a estudios psicológicos una de las primeras necesidades del ser humano es el sentirse amado. ¡Y qué mejor manera de saber que eres amada cuando tu Creador te lo demuestra sacrificando lo mejor que tenía! Su propio Hijo.

Muchas de las inseguridades que experimentamos como mujeres se deben a la carencia de amor y falta de identidad que tenemos. Puede ser que crecimos en un hogar en el que la muestra de amor y afecto no eran parte de la base que consolidaba a la familia.

Es por esto que con el transcurrir del tiempo crecemos pensando que debemos ganarnos el amor y afecto de los demás y que de lo contrario podemos perderlo.

Pero la Palabra nos dice que nada nos puede separar del amor de Dios “Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo! Rom. 8:38-39”

Yo añadiría: “ni mis errores, ni mis imperfecciones, ni lo que hice ayer, ni lo que haré mañana. Nada, absolutamente nada puede hacer que Dios nos deje de amar.

Eres aceptada

El rechazo es una de las herramientas que el enemigo usa para robarnos la dignidad, la identidad, la posición y la autoridad. Es por eso que en reiteradas veces leemos en la Palabra que el Señor nos dice que nos acepta como somos.

“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos. 

Hebreos 4:16

La palabra dice que podemos acercarnos a Dios confiadamente, sin que nada nos detenga porque allí encontramos lo que necesitamos pues Él no nos rechaza como el hombre pueda hacerlo. Él ve nuestros defectos por encima de Su amor por nosotros pues nos ve a través del sacrificio de Su Hijo.

Él sabe que somos de barro y que somos imperfectos pero que al mismo tiempo tenemos mucho para ofrecer pues Él mismo fue quien nos creó con esas cualidades que han de brillar en nosotras.

Dios nunca nos rechazará. No importa si eres alta, bajita, blanca, morena, no importa tu nacionalidad ni tu pasado; eres aceptada.

Eres suya

Todos buscamos pertenecer a algo o a alguien. Por eso existen comunidades, clubes, redes sociales. Todos buscamos pertenecer a algo para agregar valor a nuestra identidad. Incluso los animales, muchos buscan mantenerse en grupos y hasta reglas tienen para poder pertenecer a la manada. Es sorprendente el impacto que tiene la necesidad de pertenecer a algo en específico.

Existe un grupo étnico minoritario llamado Rohingyas el cual ha sido declarado por la ONU como un pueblo “sin Estado”. Por largos años éste grupo proveniente de Myanmar ha deambulado por el continente asiático en busca de estabilidad pero sobretodo identidad.

Una parte de ellos llegó en el 2017 a Bangladesh en donde les entregaron carnets de identificación con el propósito de tener un registro de la cantidad de rohingyas que estaban en el país. Muchos de ellos lloraron al ver que por fin algo como un simple papel tenía sus nombres y declaraba que pertenecían a éste grupo étnico.

¿Por qué te digo esto?

Quizás por mucho tiempo has buscado pertenecer a algo o alguien. Lo más probable es que no seas alguien que se contente con tener un carnet que diga tu nombre pero tal vez sea un papel que diga que eres la esposa de (…), la hija de esos padres que nunca te reconocieron, la empleada de ése lugar de trabajo, la residente de ese país, la miembro de ése grupo ejecutivo, etc.

No sé cuál sea tu caso pero te recuerdo: Eres suya, le perteneces y eso es más que suficiente.

“para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y a quien nosotros pertenecemos; y un solo Señor, Jesucristo, por medio de quien existen todas las cosas, incluso nosotras mismas

1 Corintios 8:6

Reconozcan que él es Dios; él nos hizo, y somos suyas. Nosotras somos su pueblo: ¡él es nuestro pastor, y nosotras somos su rebaño!

Salmos 100:3

No importa si el ser humano nos excluye o rechaza, en Dios siempre conseguiremos aceptación porque somos de Él, le pertenecemos. Él te ama como eres y te acepta por lo que eres, eres de él.

Eres Su hija

Todas tenemos familias imperfectas, padres imperfectos ya sea porque cometieron errores durante nuestra crianza y formación o simplemente porque nunca estuvieron pero hay un Padre que nunca nos dejará pues somos Sus hijas amadas, la niña de sus ojos. Isaías 64:8

Ya sea que eres madre o no, como mujer sabes que es difícil negarse ante un niño pequeño que con sus ojos de amor y dulzura llama a su padre para que le ayude; así nos ve el Señor “y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón. Por eso, cuando oramos a Dios, el Espíritu nos permite llamarlo: «Papá, querido Papá».

La palabra dice en Gal 4:6 que ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero.

Nuestro Padre Celestial es el único que puede satisfacer todas nuestras necesidades. Porque aunque nuestra madre y nuestro padre no estén con nosotros, Él siempre estará. Nuestro Padre Celestial es el Rey de reyes y por ende tú eres una princesa.

Eres valiosa

Hija mía, “yo te amo; tú vales mucho para mí. Para salvarte la vida y para que fueras mi pueblo, tuve que pagar un alto precio. Para poder llamarte mi pueblo, entregué a naciones enteras,” Is. 43:4

¿Te imaginas eso?

Por un instante imagina hombres en caballos con espadas y lanzas peleando contra el ejército enemigo. Son liderados por el Rey de reyes, toda la emboscada fue preparada para tu rescate.

No te hablo de una historia de película, te hablo de la verdad plasmada en la palabra. El Rey hará cualquier cosa para mantenerte a salvo.

¿Sabes por qué?

Porque no eres fácil de hallar; ¡Eres más valiosa que las piedras preciosas!” Pr. 31:10. Fuiste comprada a precio de sangre. El Príncipe de paz se entregó por amor a ti.

“Mira los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y tú vales mucho más que ellos!

Mateo 6:26

Eres apartada, eres escogida

Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».

Jeremías 1:5

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son apartados para el propósito que él tiene para ellos.

Romanos 8:28

Dios te ha predestinado para cosas grandes y para ello has sido apartada. Eres “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.” 1 Pedro 2:9 

Quizás cuando eras niña pertenecías al grupo de los menos “populares” o con menos amigos. La niña a quien apartaban porque parecía carecer de las habilidades que los grupos de deportes pedían.

Quizás aún te ocurre. Tal vez en tu lugar de trabajo pareciera que no eres la que más resalta, o en tu familia pareciera que no eres la que más éxito tenga, tal vez te sientas perdida en medio de la multitud. Pero te recuerdo que nuestro Dios no es como el hombre, Él te eligió a ti y no tú a Él. Jn 15:16.

No importa lo que veas a tu alrededor. Eres la obra maestra de Dios. “Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Ef. 2:10. Dios te ha escogido para hacer cosas maravillosas. No des por sentado las cosas que haces porque cada una forma parte de un plan maestro y tendrá un impacto en el mundo.

Eres perdonada

Tú, Señor, eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan.

Salmo 86:5

Dicen que no hay amor sino hay perdón. La única forma de poner a prueba el amor es través del perdón.

¿Cómo puedes saber que realmente amas o alguien te ama?

El perdón es la respuesta. “pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores.” Rom.5:8

Su amor es infinito, inagotable, inmensurable. Es tan grande que cuando venimos a Él y confesamos nuestros pecados, Él decide arrojarlos tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente.

El Señor es para nosotros como un padre, compasivo para con los que le temen. Porque él sabe lo débiles que somos, sabe que somos polvo.

  • Sal 103:12-14 “No hay otro Dios como tú… Tú perdonas nuestra maldad y olvidas nuestro pecado…”
  • Miq 7:18. Así nos muestra  Dios Su amor inagotable.

Su amor por nosotras no es igual al amor que las personas nos puedan ofrecer simplemente porque Él es amor. Y sin perdón no hay amor. Su perdón tampoco se parece al nuestro, cuando Él nos perdona olvida por completo aquello por lo que nos perdonó.

¿Y tú ya te perdonaste?

Suelta toda carga innecesaria y corre a los brazos del Padre porque eres amada, aceptada, eres suya, Su hija, valiosa, apartada, escogida, y perdonada.

¿Amen?

No dejes de compartir este articulo con otras mujeres y rescatemos nuestra identidad, esa que el Señor ya ha destinado para nosotras. Bendiciones.


Artículo escrito por Yolennys Albornoz.

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