Quién determina nuestra Identidad

Michelle Alberti

Michelle Albertti nos cuenta su apreciación sobre Quién determina nuestra identidad, hoy vivimos en un mundo donde los estereotipos nos quieren arropar y es fundamental entender que nuestra identidad no depende de ellos.

¿Quien está determinando hoy tu identidad?

Sobre qué o quién estás poniendo tu confianza? esperamos que este articulo te bendiga mucho.

Un nuevo día, haces tus actividades rutinarias, comienzas a revisar redes sociales para ver todas las fotos y/o videos de celebridades, conocidas o incluso de tus amigas.

Poco después se despierta en ti el aviso de la comparación, ya no miras la pantalla, sino que comienzas a mirar tus múltiples defectos. 

Primero, buscas ocultarlos, tratando de imitar lo más posible al estándar que ves, comienzas a tomarte mejores fotos y por supuesto a editarlas mejor, las miras aceptables y le das al botón de publicar, para tu sorpresa el algoritmo de Instagram te juega una mala pasada y las fotos no tiene la cantidad de interacciones que esperabas.   

¿Cómo te sientes ahora? 

Quizá, veas tus defectos más grandes de lo que imaginabas, la opinión de los demás a través de simples clips en una imagen acompañados de tu propia voz empiezan a decirte quien eres.

Esta historia, es solo un pequeño ejemplo de cómo en ocasiones puedes dejar que tu propia voz o voces externas definan tu identidad. 

Puede ser que tú no seas de las mujeres que le des tanta importancia a las redes sociales, y que el ejemplo pasado no sea el caso en tu vida, pero seguro que en el algún momento te has sentido insuficiente para hacer alguna cosa, ya sea en él trabajo o en la cotidianidad.   

¡Creo que todas hemos pasado por algo así! 

Moisés es uno de los grandes hombres usados por Dios que vemos en la biblia, pero en un episodio, cuando el Señor le dice que lo enviará al faraón para que saque de Egipto a los Israelitas y los guíe a la tierra prometida, la pregunta de Moisés fue:  

¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas? (Éxodo 3:10-11)  

La respuesta de Dios fue simple: Yo estaré contigo (Éxodo 3:12)   

Más adelante, Moisés continúa justificando su incapacidad con Dios diciéndole: Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. (Éxodo 4-10) 

Evidentemente, Moisés no tenía la mejor definición de sí mismo, probablemente en algún momento fue objeto de burla para otras personas por su condición física, él creyó en esas voces y poco a poco se hicieron parte de su identidad.   

Dios, respondió a las inseguridades de Moisés con algunas preguntas: ¿Y quién le puso la boca al hombre? —le respondió el señor —. ¿Acaso no soy yo, el Señor quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? Anda, ponte en marcha, que yo te ayudaré a hablar y te diré lo que debas decir (Éxodo 4:11-12).  

Ante los ojos de Dios, eres creación admirable, él te formó en el vientre de tu madre, sus ojos vieron tu cuerpo en gestación (Salmo 139:14-15).

Cuando nos sentimos insuficientes, herimos el corazón de Dios, olvidamos que somos parte de su creación perfecta… 

Michelle

¿Te has sentado a juzgar o cuestionar alguna vez el aspecto del mar, las montañas, o las estrellas?

Si la respuesta es no, vuelvo a preguntarte…  ¿Por qué te clasificas tan duro a ti misma si también eres creación perfecta de un Dios que no comete errores?    

Saber que amas a Dios porque él te amó primero y envió a su hijo para que tuvieras salvación y vida eterna (Juan 3:16) es el mayor tesoro de tu vida.

Desde ese momento, tienes una nueva identidad, como hija amada (Mateo 3:17) 

También, por medio del sacrificio de Jesús, eres perdonada y ya no hay condenación para ti (Romanos 8:1), es decir que tus pecados tampoco te definen, ni son los que forjan tu valor como persona, tu valor ya lo determinó quien murió por ti en la cruz.  

 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. (1 Juan 1:9)    

Es inevitable que en algún momento existan voces provenientes de tu interior, de las redes sociales o de tus conocidos, que te digan que no eres suficiente.

Tú decide creer en el Dios del universo que pensó en ti, te creo, eligió tu alma y te envió a este mundo por un propósito, aunque tu sientas que no eres capaz de lograrlo, él te dice que lo hará contigo. 

El cambiar tu perspectiva propia y comenzar a verte como Dios te ve, es un proceso que debes hacer con él de su mano.

Pídete perdón a ti misma por las veces que te denigraste y pídele en oración que te revele un poco de la magnitud de su amor por ti, para que poco a poco entiendas lo especial que eres para él.

¿Amén?

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