Amor propio: derribando el mito

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Amor propio: derribando el mito

Amor propio… ¡qué bien suena! ¿No? He perdido la cuenta de las veces que oí o leí sobre “amarse a sí mismo” y estoy segura que a ti también te han hablado del amor propio y sobre la importancia de priorizarte. ¿Si me entiendes? eso de “tienes que amarte para poder brindar amor” Es el lema principal de este tema.

Y la realidad es que hace muy poco comencé a ver esto con más claridad, con ojos espirituales que Dios se ha encargado de revelarme a través de su Espíritu, puesto que también estaba sumergida a la idea global que presentan sobre amarse a sí mismo reflejando amor propio para los demás.

No pido ni intento que estés de acuerdo con esta postura acerca del amor propio, pero sí me gustaría que puedas leer lo que Dios ha estado hablando a mi vida sobre este tema y quizá sea de mucha bendición para ti también.

Hablemos sobre su significado

El amor propio se basa en la aceptación de todo lo que abarca el estado de una persona: físico, emocional, intelectual, económico, social, etc. Presentándote  una idea central que trata de ponerte a ti en primer lugar para que aprendas a convivir y amar tus virtudes y defectos. El amor propio está ligado con valorarte convenciéndote  que “mereces” cosas bonitas y no menos que eso.

Si te pones a buscar hallarás miles de libros de autoayuda y motivacionales que te hablen del amor propio, su importancia y lo “relevante” que es para tu vivir. Te encontrarás con miles de frases y cuentas en las redes que narran acerca de este movimiento donde solo tú eres la protagonista.

La realidad es que todo suena tan interesante, confieso que yo he creído en esto y compartido con muchas mujeres que quizá estaban atravesando por un tema de autoestima y pude darme cuenta que ese fue el principal error; confundir autoestima con amor propio. Pero para que a ti no te ocurra lo mismo, aquí te comparto un articulo sobre la autoestima, así podrás tener más claras las ideas.

¿Por qué predomina el amor propio?

Lo cierto es que esta vida terrenal cuenta con un hoyo muy grande que es imposible cubrirlo por sí solas. Cada vez que esto sale a la luz el ser humano y su conocimiento natural tratarán de crear nuevas ideas para satisfacer ese vacío. El amor propio es un resultado de esto  y se encuentra muy vigente porque es lo que el mundo entiende y  cree necesitar para llenar vacíos. Cuando en realidad no existe poder natural que lo logre.

No habrá capacidad e inteligencia humana que pueda crear una solución para el dolor emocional, podrán inventar incontables ideas y conceptos; movimientos, ayudas motivacionales y creencias. Tal vez hasta logrando un bienestar a corto plazo. Pero en realidad lo único que podrá completarte es Cristo Jesús.

¿Por qué considero el amor propio un mito?

A la luz de la Palabra de Dios esto no es correcto. Nos está hablando acerca de priorizarnos y donde el “yo” es lo único que importa, cuando en realidad fuimos creadas para amar y adorar a quien nos creó.

Veámoslo de esta manera para lograr comprender mejor…

En verdad es un mito

Si realmente lo analizamos con profundidad el amor propio lleva cuotas de orgullo, egocentrismo y narcisismo. Suena exagerado pero en verdad no fuimos llamadas para colocarnos en primer lugar.

Somos escogidas para comprender que ser hija de Dios implica amarlo a él por sobre todas las cosas. Y como resultado logras amarte pero no por quien eres, sino por quien fuiste creada. El dueño de tu vida.

Y esto no debes interpretar como que amarte, aceptarte y dedicarte tiempo es pecado para nada, ¡fuiste diseñada por el Altísimo! que mejor razón para valorarte, aquí el punto principal es que no pases por encima de Dios.

Pues él debería estar como primero en tu lista de prioridades y créeme que como resultado te enseñará a verte como él te ve, con ojos de amor. Ninguna mujer debería buscar su propia aceptación sin antes amar a Dios.

No deberías permitir seducirte con lo que suena lindo y llamativo, porque justamente eso que no parece tan malo siempre es utilizado por el enemigo.

Ya habrás escuchado sobre el universo, las energías, las vibras, la suerte y muchas otras cosas más que no parecen ser dañinas y hasta se oyen cool. Pero como hijas de Dios debemos conocer su Palabra, tener convicción y defenderla.

 Renunciar al amor propio posicionándo a Dios

Cuando algo es confrontado en nuestras vidas se siente como si fuéramos zamarreadas y luego no sabemos cómo avanzar. La buena noticia es que podemos mejorar por gracia de Dios y ser de ayuda para otras personas.

Ahora algunas sugerencias para que logres renunciar a esta idea errónea del amor propio y posicionar a Dios como prioridad en tu vida.

A tomar nota:

  •  Pasa tiempo con el Padre a penas te levantes: aun cuando debas sacrificarte y despertar antes de lo habitual. Estás priorizando tu relación con Dios y reconociendo que necesitas de él para comenzar tu día.
  •  Utiliza tus redes para evangelizar: las cuentas en las redes sociales son una marca  personal, siempre queremos compartir la mejor selfie y nos tomamos millones, buscamos los mejores ángulos y luces. Pero ¡qué bueno sería si también la utilizáramos para Dios!, llevando el evangelio de Cristo.
  •  Empieza por reconocer las cosas que debes pulir en ti: dejar que el Espíritu de Dios comience a revelarte los detalles que debes de cambiar. Por si sola no podrás hacerlo
  • Busca agradar a Dios: conoce su voluntad leyendo la Biblia, pídele en oración que te oriente para caminar por dónde él quiera que lo hagas.
  • Habla de Cristo para los demás: antes que contarles sobre cómo te está yendo puedes decir que estas en un buen momento porque tienes a Jesús en tu vida. Así estarás evidenciando que él es el causante de tu bienestar y no por tu esfuerzo.

Me amo porque reconozco mi identidad

 Chicas cuando entendemos esto estamos actuando con la seguridad al tal punto de decir “no necesito sobresalir mucho menos celebrar mis logros porque no han sido solamente por mérito mío yo sé exactamente quién soy y me amo porque Dios me ha creado”. Esto es maravilloso, poder comprender que somos en Dios, por Dios y para Dios, siempre se tratará de él.

Reflexionemos sobre la enseñanza de Pablo

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” Hechos 20:24

Este pasaje me ha ministrado tanto, me encanta como el apóstol Pablo tenía tan en claro su propósito y como no dejaba pasar nada por encima, ni siquiera su propia vida. Tenía absoluta convicción que lo que Cristo le había mandado a hacer era la prioridad.

Todas conocemos la historia de Pablo, que pasó de ser Saulo persiguiendo a la iglesia a un Apóstol de Jesús. Imagínate a alguien que no concordaba para nada con los cristianos pero que al tener un encuentro con Cristo llegó al punto de vivir únicamente para seguirle y llevar su evangelio.

Cuanto más nosotras que ya venimos con una enseñanza cristiana o que al menos alguna vez se nos ha predicado de un Dios todopoderoso. ¿Cómo es que no vamos a colocarlo en primer lugar?, si alguien que antes no lo aceptaba lo pudo hacer.

Espero que te haya gustado este artículo pero que sobretodo te haya retado a analizar acerca del amor propio y su realidad. Dios te bendiga.

3 Comments

  1. Excelente artículo. Totalmente de acuerdo contigo, el mundo y la psicología distorsionan el verdadero concepto del “amor propio” . Lo peor es que muchos “cristianos” mezclan la psicología con la Palabra.

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